Sergio Massa y una estabilidad que puede sucumbir si Cristina es condenada

Cristina Kirchner y Sergio Massa

Sandra Choroszczucha. Politóloga y Profesora (UBA) – Fuente: Perfil

Luego de dos años y ochos meses de gobierno del Frente de Todos, nos encontramos con una crisis macroeconómica y socioeconómica descomunal. Macroeconómica porque el gasto público excesivo llevó a un desequilibrio fiscal desorbitante, a la necesidad constante de emisión monetaria por parte del Banco Central y a la consecuente suba de precios, suba de precios que se potenció hasta llegar a alcanzar, según datos del INDEC, 7,4 % en el mes de julio último, y al deducir la inflación interanual ya alcanzamos la elevadísima cifra de 71%.

Crisis socioeconómica, porque si hay inflación de modo sostenido y creciente, esto impacta en el deterioro de los ingresos de los empresarios, en el deterioro del salario real de los trabajadores del sector privado y público, y con esto la clase media y los sectores populares se empobrecen más. Oficialmente se estima ya un 50% de pobreza en la Argentina, vale decir, la mitad de la población es pobre.

¿Qué pasó frente a esta crisis profunda en ambos frentes? Se decidió impulsar a que renuncie el ministro de Economía albertista Martín Guzmán, que mantuvo una gestión deficiente, aunque no paraba de repetir que necesitábamos acordar con el FMI y necesitábamos bajar el gasto público para frenar la inflación. Pero al cristinismo no le caía bien “el ajustador albertista” y así Guzmán luego de ser maltratado públicamente en actos y redes sociales por Cristina Fernández de Kirchner (CFK) y cía, decidió renunciar por twitter el 2 de julio.

El 4 de julio asumió entonces una nueva ministra de Economía Silvina Batakis, que fue aceptada por el cristinismo, por esas cosas de la vida que nunca llegaremos a comprender, porque la nueva ministra, que se autocalificaba como fiscalista, planteaba lo mismo que el ex ministro Guzmán, la necesidad de reducir el gasto público para bajar la inflación y seguir negociando y cumpliendo con las metas del FMI. De todos modos, la gestión Batakis duró 24 días, ya que las señales al mercado (nacional e internacional) y a los organismos multilaterales de crédito no fueron del todo convincentes, frente a una ministra muy poco conocida en el mundo empresarial.

Llegamos a nuestro nuevo súper ministro de Economía desde el 3 de agosto, el ex presidente de la Cámara Baja y socio fundador, junto al presidente de la nación Alberto Fernández y la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner del nuevo Frente de Todos, Sergio Massa.

¿Sergio Massa propuso grandes diferencias respecto a sus dos predecesores, Guzmán y Batakis, en materia de ajuste fiscal, control de inflación y negociaciones con el FMI? No. ¿Sergio Massa cuenta con una buena imagen y aceptación del electorado? No. La desaprobación ciudadana hacia la figura de Massa, según encuestadoras de alto prestigio, ronda el 70%, un número muy similar a la alta desaprobación que sufren Alberto y Cristina.

¿Sergio Massa cuenta con buena imagen y aceptación en el mundo empresarial nacional e internacional y con los organismos multilaterales de crédito? Sí. Seguramente esta buena imagen y aceptación del mundo empresarial y de los organismos de crédito, se deba a que, a pesar de que Sergio Massa se encolumnó desde 2019 detrás del Frente de Todos (monopolizado por los denominados por él mismo “ñoquis de La Cámpora” y por CFK, que predica a favor de un régimen populista de gasto público libre y apoya a dictaduras de izquierda en la región), el nuevo ministro de Economía demostró en su pasado (militando en la derechista UceDé, vinculándose estrechamente con gran parte del empresariado local y apoyando un modelo pro-mercado) que puede no ser un populista de izquierda.

Esto parece haber generado la confianza necesaria en los mercados para que, en el correr de las últimas dos semanas y media, el nuevo ministro haya recibido el apoyo mencionado, que resultó en un control de la devaluación del peso. Así, Massa parece haber logrado, hasta el momento, cierta estabilidad antes política que económica, que no pudieron lograr los dos ministros de Economía anteriores. Y esto ayuda a Cristina porque ayuda a que siga gobernando su Frente de Todos.

La incidencia de Cristina y de la causa Vialidad

¿Pero la estabilidad económica massista lograda, puede “volar por el aire” en pocos días si la Justicia sigue trabajando de modo independiente frente a la causa “Viabilidad”? Puede.

Siguiendo en tiempo real los alegatos de los fiscales Diego Luciani y Sergio Mola, muchos ciudadanos y muchos dirigentes y militantes del Frente de Todos y la misma Cristina, estiman que, frente a la inmensa cantidad de pruebas en contra de la ex presidenta, actual vicepresidenta, ésta seguramente sea condenada por los jueces que se encuentran al frente de la causa en cuestión.

Ante tal estado de situación, Cristina ya grabó un video en redes sociales donde nos cuenta que la Justicia la “persigue” y que las múltiples pruebas que demuestran que ella, su hijo y sus funcionarios más allegados inventaban y manipulaban licitaciones de obra pública para robarnos dinero a todos y a todas, son falsas. Y Cristina denuncia, también a través de redes sociales, que uno de los fiscales que la acusa y un juez de la causa jugaron un partido de futbol y por eso ahora quieren castigarla; y un periodista militante cristinista amenazó solapadamente a periodistas, que siguiendo la causa “Viabilidad” concluyen lo mismo que todos, todas y la misma Cristina, que probablemente la actual vicepresidenta sea condenada.

Por su parte, y siempre vocera incondicional de Cristina, la Sra. Hebe de Bonafini, convoca para armar una “pueblada” si la Justicia se atreve a realizar su trabajo y llega a dictaminar que Cristina es culpable frente a las pruebas que la incriminan.

Concluyendo: Sergio Massa no es querido ni apoyado por la mayoría de los ciudadanos que habitan suelo argentino, pero Sergio Massa es respetado y apoyado por gran parte del empresariado nacional, por el empresariado internacional y por los organismos de crédito, que entienden que su ductilidad puede llevarlo a alejarse nuevamente del ideario de izquierda populista y acercarlo nuevamente al ideario capitalista pro-mercado.

Ahora bien, si Cristina Fernández de Kirchner, frente a la tonelada de pruebas en su contra, en tan solo días llegara a ser condenada por la causa “Viabilidad”, y el cristinismo sale a la calle para dar cauce a la “pueblada” proclamada por Hebe de Bonafini, con el fin de desobedecer un fallo de la Justicia y pisotear al Estado de derecho, bajo el lema de los camporistas “Si la tocan a Cristina que quilombo se va armar”, pregunto: ¿gran parte del empresariado nacional, del empresariado internacional y los organismos multilaterales de crédito mantendrán su voto de confianza en la Argentina de Massa y sus amigos nacionales y populares?

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